Si las pensiones que se otorgan en todo el mundo fueran una liga de fútbol, la Argentina se encontraría en la divisional D de esa liga global. Y esto surge de la octava edición del Índice Global de Pensiones de Melbourne Mercer 2016, en la que las pensiones argentinas ocupan la última posición. El estudio es la comparación más completa de los sistemas de pensiones globales. Este año cubre cerca del 60% de la población mundial y mide 27 sistemas en función de más de 40 indicadores, con el fin de evaluar su adecuación, sustentabilidad e integridad. Incluye diversos países de América, Europa y Asia-Pacífico, y en esta oportunidad considera por primera vez a Malasia y Argentina.
En su versión 2016, el estudio pone el énfasis en que el rápido envejecimiento de la población, la disminución de las tasas de natalidad, y la falta de sistemas de retiro sólidos con incentivos impositivos, llevará a numerosos países a enfrentarse a la ya difícil tarea de otorgar jubilaciones adecuadas aún con mayor dificultad o fatalmente entrando en crisis por la falta de financiamiento, si no toman acciones drásticas.
El estudio es la principal herramienta de investigación disponible para orientar a los gobiernos en el desarrollo de políticas que otorguen beneficios adecuados y sostenibles para todos sus ciudadanos durante su jubilación. Fue presentado en el marco del 28° Foro de Recursos Humanos de Mercer, realizado en la Usina del Arte de Buenos Aires.
La “Categoría A” es alcanzada únicamente por Dinamarca (puesto 1) y Holanda (puesto 2). La categoría B+ por Australia (puesto 3) y la B por Finlandia (puesto 4), Suecia (puesto 5), Suiza (puesto 6), Singapur (puesto 7), Canadá (puesto 8) y Chile (puesto 9). Además de Argentina, el Índice Global de Pensiones Melbourne Mercer incluye otros tres países de América Latina: Brasil, México y Chile. Chile está en la categoría B, en el puesto 9; Brasil está en la categoría C, en el puesto 16 y México está en la categoría D, en el puesto 24.
El Índice Global de Pensiones de Melbourne Mercer muestra la posición relativa de la tasa de dependencia de la tercera edad de cada país en relación a cinco factores clave:
• La participación en la población activa de trabajadores mayores cuyas edades oscilan entre 55 y 64 años de edad.
• La participación en la población activa de trabajadores mayores de 65 años o más.
• El incremento de la tasa de participación en la población activa de personas entre 55 y 64 años de edad desde 2000 hasta 2015, lo cual determina si el país realmente tiene más personas trabajando en edades más avanzadas.
• El nivel de activos de los fondos de pensiones expresado como porcentaje del PIB en cada país.
En el caso argentino, el informe de Mercer reconoce la existencia de áreas de mejora en los sistemas de pensiones de jubilación de todos los países. Entre las posibles medidas para mejorar el sistema nacional se incluyen:
• Incrementar la pensión mínima para el segmento más pobre.
• Fomentar el ahorro en el sector pasivo.
• Introducir incentivos impositivos para motivar el ahorro con miras al retiro de la actividad laboral
• Introducir un mínimo nivel de aportes mandatorios con destino al ahorro.
• Por ´último, regular el sistema de pensiones privado.